#meaculpa

Aquí nadie entona el mea culpa. Pase lo que pase, arrastre a lo que arrastre y suceda lo que suceda y ¿sabéis que? Nos hemos acostumbrado a ello. Nos hemos instalado en la nube de la resignación, del conformismo y de la flagelación continua a la que estamos sometidos.

bansky_nov073Ya nada nos parece anormal, nada nos sorprende, nada nos pilla de nuevas. Estamos tan acostumbrados a las desgracias, a las incoherencias, a las irresponsabilidades que las hemos incorporado a nuestra vida diaria como si fuera algo habitual. A veces, viendo algunas cadenas de televisión, pienso si esta situación que vivimos en realidad es una gran fuente de ingresos para otros. Programaciones casi enteras dedicadas a recordarnos a cada momento que todo va mal, periódicos que se atreven a sacar en sus portadas a una persona que lucha por vivir y no sacan a otros que tienen otros tipos de trastornos que hacen a una población enferma.  Esta crisis, que no parece tener fecha de caducidad, es en verdad un gran negocio. Para la tele, para la prensa y para los políticos. Dueños y amos del cortijo dónde nadie saca la basura. Ya está bien de barrerla debajo de la cama como si no existiera, porque huele. Huele que apesta.

Y mientras nosotros solo somos meros espectadores de un circo del que ni siquiera formamos parte. La función empieza con un escándalo de tarjetas opacas, jueces imputados por tratar de imputar delincuentes, crisis sanitarias sin culpables, responsabilidades llevadas con total irresponsabilidad… Y no pasa nada.

Tengo la sensación de estar en un aula de colegio en la que alguien ha hecho una fechoría y la profesora amenaza con castigar a todos si no se descubre el verdadero culpable. Y así es como estamos, pagando toda la clase los platos rotos de un grupo de miserables que no dan la cara, ante nada ni nadie.

62652_616545655040656_2109403303_nY repito que lo peor de todo es que nos estamos acostumbrando a todo esto. Nos estamos convirtiendo en marionetas de los dueños de un gran circo que ha llegado a la ciudad y no tiene ninguna prisa por marcharse. Aunque su función sea lamentable, aunque el público les silbe o aunque sus animales se estén muriendo de sed y hambre.  Siempre habrá alguien que siga llenando las gradas, que siga disfrutando de este espectáculo dantesco y que se siga llenando los bolsillos con cada función. ¿Somos un gran rebaño en manos de pastores sin escrúpulos?

Admiro profundamente a la gente que se mantiene al margen (que es mucha), a esos que dicen “total pa que”, a los que no ven las noticias, a los que no salen de su parcelita de vida diaria, a esos que defienden el “mientras no toquen lo mio”… o miento, no los admiro, pero los entiendo. Basta ya de amargarnos las vidas.

Como escuché ayer a un joven con talento, y encima dando gracias. Lo estáis consiguiendo, estáis desgastando nuestras mentes y nuestra ilusión. Nos estamos aletargando mientras vosotros movéis los hilos a vuestro antojo. Nos estáis contagiando de mucho más que de una enfermedad. Pero lo que no sabéis, es que estáis proyectando en nosotros un antídoto contra vosotros mismos. Nos estamos dando cuenta de que somos la cura de vuestra infecciosa onda expansiva.

Ahora falta por ver, si este antídoto pasará de ser experimental a la cura definitiva que acabe con todos vosotros.

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